Casi cualquier país ofrece en su producción, películas dramáticas, de comedia, de terror, algunas, de animación, musicales y de ciencia ficción; auténticos géneros cinematográficos, pero ningún país hace películas de género, su cinematografía local, porque en estricto sentido de la palabra, no existe.
Sin embargo, para la inmensa masa de mexicanos asistente a los modernos complejos de exhibición que cubren casi todo el territorio nacional, la producción nacional, se encuentra empaquetada en una caja que se identifica con la etiqueta de CINE MEXICANO, pero no precisamente porque sea el cine que le interese ver, sino todo lo contrario, salvo contadas excepciones.
La pregunta sería entonces ¿por qué la etiqueta si no es algo con lo que el espectador se identifique? La respuesta es simple, porque no se trata de que el público se identifique, ya que en realidad es un mecanismo de éste, para reconocer un producto, por su calidad, independientemente de su forma y contenido.
El cine nacional vivió su época más brillante, para muchos, la Época de Oro, durante la década de los años 40, que se vio prolongada por la inercia hasta buena parte de la década de los 50s. Sin embargo, es justo en ese periodo cuando se engendran muchos de los problemas que enfrenta en la actualidad, inclusive el que representa para el espectador ubicarse frente a las carteleras para escoger entre una cinta de terror, una de comedia, un melodrama, una de acción, o una mexicana (sin importar el género).
Fue justamente al fin de la primera mitad de siglo pasado el detonador de los problemas de la vigorosa industria del cine nacional, que ante la falta de producción del cine comercial de los Estados Unidos, que en ese momento tenía como principal prioridad la guerra, dejó el terreno que fácilmente fue ocupado por el cine mexicano, inclusive en el resto de América. Lamentablemente, esa época de indiscutible éxito comercial, no se vio acompañada del desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías que revitalizaran la industria de cine en México y al concluir la guerra, cuando Hollywood regresa por su mercado en el mundo,