Ahora presenta "Las buenas hierbas", una película que la devuelve al cine de ficción en largometraje después de casi 10 años, aunque había hecho antes un par de cortometrajes y asumido la producción de la cinta "Quemar las naves", de su amigo Francisco Franco.
Con "Las buenas hierbas" María Novaro se concentra en recrear los conflictos que enfrenta Dalia, una mujer profesionista, madre soltera, quien trabaja en una estación de radio independiente. Ella vive los conflictos de la búsqueda de la pareja.
Por otro lado, está Lala, madre de Dalia, que es una etnobotánica de la UNAM, a quien le detectan Alzheimer prematuro, por lo que la vida de ambas cambiará radicalmente.
Aquí el drama circula en medio de la cultura de la herbolaria mexicana, pero la historia está construida como fragmentos de la vida real, ya que un prioridad en el cine de Novaro, es que sus películas puedan llegar a conectar con el público.
Por eso desde que escribió el guión pensó en personajes creíbles, como el de Dalia, interpretado por Úrsula Pruneda, es decir una mujer contemporánea, quien no se resigna a tener un solo hombre en su vida.
El tema de la muerte es un planteamiento que se hace María Novaro, porque sabe que es una mujer madura, madre y abuela, pero sin duda el hecho que la marcó fue que ella misma tuvo que enfrentar el Alzheimer en su madre, lo que le hizo entender que el verdadero significado de la vida es asumir que todo es un ciclo, que termina con la muerte. "No podemos sentirnos como que la naturaleza nos pertenece, sino que nosotros le pertenecemos a ella".
"Las buenas hierbas" es una exploración por las emociones, pero también por la química del cerebro y las plantas. Traza la ruta de cómo se establecen los vínculos y cómo estos se pueden derrumbar.