REPORTAJE
La distribución: el talón de Aquiles de nuestro cine
Por: Ricardo Carrillo González
Durante 2009 conservamos el 5º. lugar en asistencia al cine en el mundo con 179.5 millones de boletos vendidos, fuimos el 14º. en ingresos por taquilla con 578 millones de dólares americanos y también conservamos nuestro 1er. sitio como el mercado más importante de Latinoamérica; ese es México, esos son algunos de los datos más relevantes del pastel completo de la cinematografía revelados por la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (CANACINE).

Tenemos un mercado atractivo, pero también de contrastes: de 330 títulos estrenados el año pasado, sólo 47, es decir el 14.2%, correspondieron a producciones mexicanas; La era de hielo 3, la más taquillera, alcanzó ingresos de alrededor de 539 millones de pesos y una asistencia superior a 11.5 millones de asistentes, mientras que la película mexicana más vista, la cinta de dibujos animados Otra película de huevos, recaudó 113.5 millones con casi 3.1 millones de espectadores; y la CANACINE da un dato que refleja la problemática: la participación del cine mexicano en la taquilla fue de tan solo 5.5% en 2009.

Las majors, es decir, las grandes distribuidoras, logran el 77.5% del ingreso total de la taquilla: 20th Century Fox 18.3%, Disney 14%, Sony 13.5%, Warner con 11.1%, Universal 10.6% y Paramount el 10%. Por las mexicanas, destacan las distribuidoras Gussi con el 6.4%, Videocine con 6% y Corazón con el 5.7%; el restante 4.4% le queda a alrededor de 8 distribuidoras más.

¿Por qué, si con la aplicación del EFICINE (Art. 226 de la Ley del Impuesto sobre la Renta) y otros estímulos logramos pasar de una producción de 10 a 60 películas anuales, el cine nacional sigue sin lograr la preferencia de nuestro propio público?
Las opiniones van desde quien lo atribuye al malinchismo o a un salto generacional entre los que añoran la época de oro y los que vieron las películas de "Las ficheras" o de los hermanos Almada, hasta quien opina que se debe a que producimos un cine sin género. Argumentos abundan: el predominio aplastante de las producciones hollywoodenses, el imperio de la distribución por parte de las majors, la calidad del cine mexicano.

Y en este amplio mosaico de razones que intentan explicar la falta de raiting del cine nacional, va también el villano favorito: el exhibidor que no da el tiempo y los horarios adecuados a las cintas. Algunos más consideran que la raíz del problema es la falta de una legislación que proteja a nuestro cine y el inadecuado trato que se le dio dentro del Tratado de Libre Comercio celebrado con Estados Unidos y Canadá, en donde quedó como una mercancía más y no como un producto cultural, como sucede en la mayoría de las naciones.

Al respecto, Pedro Cueva Vidal, Productor de Corazón Films, empresa que cuenta con su propia distribuidora, opina que el crecimiento de la producción "provocó que empezara a darse una saturación de cine. En 1999 o 2000 se hacían como 5 películas anuales, mientras que en este momento se hacen 60 o 55. No estaba capacitada la industria ni los cines para recibir todo este volumen. Desde el punto de vista de distribución, pues se encuentra lo de siempre, que las majors se van sobre sus películas y las mexicanas las dejan al final. Por ejemplo, llegan a la misma sala con 10 películas para este mes, pero aparte traen a Harry Potter y condicionan al exhibidor: si no tienes éstas en pantalla no te doy Harry Potter y obviamente a mi es ésta la que me va dejar, como exhibidor, los millones o las utilidades y las otras ahí se la van llevando. Es un negocio, pero sin haber una ley que apoye al cine mexicano en la parte de exhibición, pues al primero que retiran de la pantalla es al mexicano."

Y añade Cueva: "No hay nada que ampare al productor, que es el último en recibir cuando es el primero en aportar. Sea con el apoyo del 226 o con sus recursos propios, con lo que sea, afecta la forma como se reparte el ingreso de la taquilla: 60% al exhibidor, 20% a tu distribuidor y a ti te toca el resto; pues cuando te das cuenta de que para salir tienes que meter 1.8 millones de personas para sacar adelante una película en la que invertiste 20 millones de pesos y sólo entran a verla 400 o 300 personas, te sacan de la jugada, nunca te vienes recuperando y a eso échale los pagos de la publicidad. Bueno, el negocio se vuelve de terceros", remata.


¿Qué le hace falta a nuestro cine, como industria, para que pueda exhibirse y recuperar?, le preguntamos a Iván Ruiz, Director de Star Castle Distribution, especializada en las películas de terror: "yo creo que eso, justo lo que dijiste: industria, tenemos una industria que todavía está en pañales. Desde el inicio: el productor tiene su proyecto, consigue dinero y hace su película y el distribuidor la ve hasta que está terminada. No se nos toma en cuenta y es un punto que no ayuda, porque en algo podríamos contribuir con nuestra opinión y es parte de que no existe una industria como tal."

"Nuestra responsabilidad como distribuidores es hacer que sea competitivo ese producto, sea cual sea, que pueda continuar, que la pueda ver la mayor cantidad de gente en los primeros días para que se pueda recomendar después de la semana de estreno, porque luego de ésta ya depende de la película, se mide por ingresos: el exhibidor nos dice quedaste en tal lugar, hay tantos estrenos, continuas o no", nos explica Iván Ruiz.

"Ahora, por ejemplo, como distribuidor de plano me salgo en el verano, ni siquiera hay espacio, está saturado. Puedo llegar con el exhibidor con Viernes de ánimas y me dice sí, gracias, ahí tengo a Shrek. Y me pueden decir, oye, ¿Viernes de ánimas va a hacer más que la copia de Shrek? No sé, posiblemente no. ¿Será correcto que las empresas mexicanas casi cierren en el verano? Para empezar, cuesta trabajo encontrar el espacio porque está lleno de esas películas grandes. Luego, que logres competir contra ellas. En este momento, en verano, no veo una película mexicana que compita.                              PÁGINA 2

::::: SOM No. 6 | AGOSTO-SEPTIEMBRE 2010 |
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