Pero, para llegar a esto, tuvieron que pasar más de cinco décadas, las cuales han colocado a esta coahuilense en un sitio más que especial, mismo que es deseado por todos los integrantes del medio artístico.
Carmen Salinas inició su trayectoria hace 56 años, siendo el productor Carlos Amador quien la trae de Torreón, Coahuila, para que cantara durante los intermedios de las películas que se proyectaban en el Cine Ópera, y antes de las funciones de la temporada de la puesta en escena Don Juan Tenorio, y en sus intermedios.
"Yo abría con imitaciones. Luego me fui de vuelta Torreón, y regreso para debutar el viernes 10 de junio de 1955 en el Teatro Folis. En enero de ese año me caso con Pedro Plascencia y, el 7 de noviembre nace el rey de mi vida, mi hijo Pedrito, y me retiro del medio para estar con él. Después regresé al Teatro Lírico, y al Teatro Blanquita, donde se hacía teatro de revista y musical", recordó La voz del pueblo.
Es en 1955 cuando Carmen Salinas inicia su faceta como imitadora, logrando reunir hasta 100 distintas voces en su garganta, entre ellas la de Toña La Negra, Libertad Lamarque, María Victoria, Lola Beltrán, y María Luisa Landín, entre otras.
Pero su llegada al cine se da cuatro años después de haber debutado en la televisión, con el rodaje de La vida inútil de Pito Pérez, dirigida por Roberto Gavaldón en 1969.
"Ahí interpreté el papel de una indita que la improvisan de enfermera para que le ayude al doctor, con Ignacio López Tarso.