PERSONAJES
Jorge Lavat , Vive un segundo aire
Tras filmar "El estudiante" el actor volvió al cine luego de una ausencia de más de 30 años, recién concluyó su participación en "Marcelino pan y vino" y se alista para rodar "Nora y el candidato"
Por Alejandro Cárdenas Ochoa / Archivo SOM
Está por cumplir 77 años y es feliz de que su carrera en el cine tome nuevo bríos, gracias a "El estudiante", filme dirigido por Roberto Girault, el cual lo devolvió a los sets cinematográficos luego de un exilio mitad voluntario y mitad obligado que duró más de 30 años, se trata de Jorge Lavat un actor que ante todo busca la congruencia personal y profesional.
Su personaje de Chano, en "El estudiante" recién le brindó la Diosa de Plata por mejor actor, pero tal vez el premio más grande, es que este filme se convirtió en un suceso al recaudar más 41 millones de pesos en taquilla, permanecer 28 semanas en cartelera, y por si fuera poco conquistar a jóvenes y adultos, a través de una historia aspiracional que unifica a varias generaciones.
Jorge Lavat se reconoce agradecido con la vida, pero sobre todo con Dios, "todo se lo debemos a él, dice, "A mí me mando el regalo de 'El estudiante' y dos años después de filmar esta cinta participe en la nueva versión de 'Marcelino pan y vino'.
"A mí me vale esas cosas del dinero, los dueños de las empresas, las grillas, lo más importante para mí es hacer un cine familiar, donde se respete al público ante todo", comenta Lavat, quien habla siempre con una gran vehemencia y una pasión por defender sus ideales.
Con la dirección de José Luis Gutiérrez "Marcelino pan y vino" es una relectura a este clásico del cine español, en donde Lavat da vida a Fray Ernesto y al respecto el actor se manifiesta entusiasmado ya que para él "Marcelino…", "es un icono de la cinematografía de habla hispana y a nadie se le había ocurrido hacerla nuevamente, pero gracias a los productores Mikel García y Agustín Pérez, quienes tuvieron a bien adaptarla en el contexto de la Revolución Mexicana".
país, no creo que sea necesario, por eso me alejé muchos años", explica un Jorge Lavat crítico, convencido de que para él lo más importante es hacer un cine familiar que hable de los valores.
Por eso cuando llegó "El estudiante" a sus manos no lo pensó mucho: "El personaje de Chano es entrañable, es muy similar a mí, compartimos ciertas cosas como el haber sido muy vilipendiado, por eso se volvió muy catártico trabajar en la cinta, además me enfrenté al miedo que te da estar fuera del set durante mucho tiempo".
El veterano actor, quien recuerda haber trabajado con María Félix en "La cucaracha" o en el único trabajo que hizo la Doña en televisión que fue "La Constitución" critica fuertemente lo que se ve actualmente "hay novelas asquerosas y series de comedia igual, se les olvida la familia y les vale gorro".
Hoy para su fortuna ha encontrado en el cine proyectos más alentadores moralmente, "yo quiero seguir haciendo cine para toda la familia. Estoy consciente de que no hay nada nuevo bajo el sol, todas las historias son variantes de los siete pecados capitales, pero lo importante es cómo lo contamos, y no necesariamente con prostitución y desnudos".
Lavat es claro al recordar una ronda infantil, al hablar de la vida, "este es el juego de Juan Pirulero y que cada quien atienda a su juego", tras enfatizar que "yo ya aprendí a jugar, son muchos años, en esto pero también ha sido tiempo de respeto a la profesión y a mí mismo".
UN RETIRO VOLUNTARIO
Jorge Lavat recuerda que vuelve al cine tras una larga pausa de más de 37 años, fue justamente la versión de "Yesenia" lo último que había hecho en 1971, con la dirección de Alfredo B. Crevena, pero justo en este momento el actor se dio cuenta las cosas extrañas que sucedían en la industria fílmica, las presiones y negociaciones oscuras, por lo que se sentía asqueado.
"Después vinieron los videohomes, el cine de ficheras, de mentadas de madres, yo las se decir, no me asusto, pero tengo respeto al público y al cine mismo, pero ante todo tengo principios.
"Ya con la llegada del nuevo cine mexicano tampoco encontré cabida, porque no entiendo porqué siempre hay que exhibir las lacras de este
::::: SOM No. 5 | MAYO-JUNIO 2010 | SEMBLANZA
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